Archivo mensual: diciembre 2011

La movilidad del traductor

Resulta muy curioso observar cómo la mayoría de mis familiares se desplazan cientos de kilómetros para poder estar un fin de semana con los suyos. Ayer mismo se despedían hasta la próxima y todos preguntaban lo mismo: “¿Y tú cuando te vas?” “¿No trabajas el lunes?”. Pues sí, trabajo el lunes. Sin embargo, me quedaré por aquí algunos días más.

Me parece fantástico tener la posibilidad de adecuar un espacio de trabajo donde quiera que vaya en la mayoría de sitios. Ya quedó atrás la era de los diccionarios y las maletas llenas de libros de referencia. Con un pequeño portátil o incluso un netbook y una conexión a internet (que podremos improvisar con un acceso 3G) ya estamos listos para comenzar la jornada.

Mi ordenador de trabajo dejó de ser portátil hace ya un par de años y, por suerte, cada vez que vuelvo a casa me espera mi viejo equipo (que aún utiliza un sistema operativo por siglas), es por eso que en mi caso prefiero recurrir a otras alternativas como la memoria USB o la información en la nube con Dropbox.

En tan solo 10 minutos podemos exportar nuestros marcadores/favoritos, licencias, diccionarios electrónicos, memorias de traducción y herramientas portátiles como OmegaT, Portable CAT o Aegisub (ya dedicaré un artículo a estas herramientas). Incluso podemos trabajar en la nube gracias a herramientas de traducción como Google Translator Toolkit o Wordfast Anywhere.
¡Listo! Ya solo falta buscarnos un escritorio y rezar para que los vecinos sean compasivos.

¿Y vosotros? ¿Cómo aprovecháis la movilidad del traductor?

¡Se me olvidaba!

¡Felices fiestas!

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Y ahora… ¿Qué?

Gracias a la magia de las redes sociales, esta mañana ha resucitado un artículo. Y lo ha hecho con mucha fuerza. Tanto que ha originado una acalorada oleada de mensajes en twitter:

Se han comentando muchísimas cosas y se han ofrecido distintos puntos de vista. Mi intención no es rebatir a nadie ni intentar ofrecer una verdad absoluta salvadora del futuro de muchos, pero sí que me gustaría quedarme con una de las cuestiones más recurrentes:

Muchos traductores se quejan de lo difícil que es entrar en el mercado. Con razón o sin ella, es cierto que hay mucho traductor quejica suelto. Es difícil conseguir clientes y establecerse entre tantos profesionales. Siempre hay alguien con mejor formación, experiencia o incluso mejores tarifas.

Y es que nadie dijo que iba a ser fácil, todo lo contrario.

Sin embargo, esta mañana, había algo en lo que todos coincidíamos: no hay que tirar la toalla.

Yo soy el primero en quejarse de lo difícil que es, o cuando recibo una negativa sobre algún proyecto o colaboración; pero a los cinco diez minutos se me pasa y me digo: «¿qué habré hecho mal?», «la próxima vez lo haré mejor» o «debo esforzarme más».

Hay que seguir adelante, leer, informarse, especializarse. No estoy descubriendo la pólvora, pero nunca viene mal recordarlo.

A continuación os dejo con un vídeo (en inglés) que he recordado al escribir el artículo.

Ojala todo fuese así de sencillo:

  • Paso 1: estudiar traducción;
  • paso 2:
  • paso 3: obtener beneficios.

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